Nuestra historia

Chile es un país de contrastes y extremos, con diversidad de climas y paisajes; una larga y angosta tierra ubicada al sur de América, como una isla separada del resto del continente por barreras naturales. Al norte, por el desierto de Atacama, el más árido del mundo. Al sur, por la Patagonia, la tierra más austral frente a la Antártida. Al este, por la enorme Cordillera de los Andes con cientos de volcanes activos. Al oeste, por la Cordillera de la Costa y el Océano Pacífico, magnífico, imponente y rebelde. Estos extremos y la frecuencia de catástrofes naturales como los terremotos han hecho de Chile un país recilente, en constante cambio y renovación.

El valle de la zona central es cálido y fructífero. Habitado originalmente por los indígenas Picunches, este valle fue elegido por el conquistador español Pedro de Valdivia para fundar la primera ciudad de Chile, Santiago de la Extremadura, actualmente la capital.

No lejos, al sur de Santiago, se encuentran las tierras que conocemos actualmente como Pirque y que son parte del Valle del Maipo. En el siglo XVI los conquistadores se las arrebataron al pueblo originario, los Picunches, y se la asignaron en gran parte a uno de los capitanes conquistadores, don Alonso de Córdoba. Al igual que en otros lugares de Chile, aquí se produjo una excepcional raza de caballares que fueron usados por los patriotas chilenos en la Guerra de la Independencia.

Con el paso de los siglos le sucedieron varios propietarios, incluyendo la familia del gran poeta Vicente Huidobro. En 1858, parte de estas tierras, una iglesia y sus casas patronales fueron vendidas a Vicente Izquierdo Urmeneta, pasando así a formar la Hacienda Lo Arcaya de Pirque. La hacienda prosperó con la incorporación de nuevos cultivos, tecnología y la construcción de canales que regaron más de 2.000 hectáreas.   Se fomentó la crianza de caballos y ganado. Se construyeron más casas, galpones, un policlínico y una escuela. Con el tiempo la Hacienda Lo Arcaya sufrió la subdivisión entre los descendientes de la familia Izquierdo y también a causa de la Reforma Agraria gubernamental. Sus edificaciones soportaron el paso del tiempo, los embates de la naturaleza y varios terremotos hasta el año 2011. En ese año el daño que causó el terremoto 8.9° Richter, el segundo más grande de la historia mundial, fue devastador para las construcciones antiguas tanto en la Hacienda Lo Arcaya de Pirque como en gran parte del país.

Dado que estos eventos han ido deteriorando parte importante del patrimonio cultural y arquitectónico chileno, en el año 2016 se inicia el proyecto LoPirque con la idea de preservar y promover lo que aún subsiste de nuestra historia y patrimonio.

LoPirque empieza con la reconstrucción de un antiguo galpón de estructura metálica que hasta ese momento era usado como bodega. El proyecto del arquitecto Juan Pablo Caroca fue ejecutado por el arquitecto José Luis Undurraga, usando técnicas de construcción mixtas. Por una parte, se preparó una estructura moderna capaz de soportar las inclemencias de la naturaleza y para levantar sus paredes, se utilizó la técnica del adobe, tradicionalmente usada en los campos chilenos desde la época de la colonia española. Las piedras fueron traídas de los cerros que bordean Pirque para ser usadas en las nuevas construcciones y también en la reconstrucción de pircas, cierres y cercos. La madera se recuperó mayoritariamente desde demoliciones de edificaciones antiguas, restaurándose puertas, ventanas y tablas. La paja y el barro del adobe provienen del lugar.

En los jardines se ha querido respetar y mantener el mismo lenguaje de la naturaleza del lugar, utilizando especies nativas y algunas de las plantas introducidas a Chile hace tantos años que ya son parte de nuestro paisaje local. Así se ha mantenido el carácter propio del sector, respetando la flora y fauna originarias de este valle. En la quebrada y río se ha dejado que convivan especies de aves acuáticas nativas, en comunidad y equilibrio con aves domésticas.

LoPirque ahora alberga un gran picadero dedicado exclusivamente al caballo chileno, donde se practican los deportes ecuestres nacionales. También contiene un área donde se promueve la comida de casa de campo, un área para la artesanía y las tradiciones.

LoPirque además cuenta con instalaciones para todo tipo de eventos y celebraciones tanto privadas, como de turismo, de empresas e instituciones. También un jardín con rincones y espacios para la música, el descanso y los asados.

Una leyenda campestre tras el logo de LoPirque

La zona de Pique es muy rica en creencias y leyendas; allí la tradición popular manda encender velas por las almas en pena y por las ánimas de los antepasados. Es costumbre prenderlas al anochecer para tener asegurado su resguardo y protección.

Cuenta la historia local que las ánimas nos acompañan y protegen constantemente. Los perros las perciben y aúllan en coro cada noche. Se hacen presentes en forma de figuras fugaces, ráfagas de viento, ruidos y pisadas en la distancia. En algunas ocasiones hacen travesuras cerrando puertas, escondiendo o moviendo objetos. Así, en las noches de fuerte viento se puede escuchar pasos y algunas personas han logrado ver fugazmente la figura de un hombre con una manta de castilla negra que, montado sobre su caballo, recorre la Hacienda Lo Arcaya, tal como lo hiciera en el pasado don Vicente Izquierdo, su antiguo dueño, cuando cabalgaba diariamente largas distancias cuidando de los campos y velando por la gente que vivía en ellos.

Hoy los lugareños dicen haber visto ánimas de antiguos conocidos y familiares. Son innumerables las historias que aseguran haberlos encontrado en caminos y campos. Se les han escuchado silbar y rondar por las casas. Hay quienes no creen y encuentran explicación para cada evento, mientras hay otros que se sienten protegidos y resguardados por los antepasados que siempre están vigilando atentos, acompañándonos. Por eso cada noche encienden velas por ellos.

Llamar
Mapa